Aspectos generales
– Las pruebas de diagnóstico por imagen ayudan a confirmar el diagnóstico clínico de una patología de la articulación determinada mediante la anamnesis y el examen físico del paciente.
– Las radiografías simples constituyen las primeras pruebas de diagnóstico por imagen, y son las más apropiadas en la mayoría de las patologías de la rodilla, porque permiten evaluar las lesiones traumáticas, las artritis, la artrosis, la alineación patelofemoral, la lesión osteocondral, las neoplasias óseas y los implantes quirúrgicos.
– Los estudios de imagen avanzados pueden ser de ayuda para evaluar globalmente la alineación de las extremidades y para definir las partes blandas intraarticulares y extraarticulares, como cartílagos, meniscos, ligamentos, tendones, músculos y estructuras vasculares y nerviosas.
Radiografía simple
Aspectos generales:
– Proyecciones perpendiculares: deben realizarse al menos dos radiografías en proyecciones perpendiculares, anteroposterior y lateral.
– Proyecciones en carga: la carga axial del peso corporal comprime el espacio articular.
– Anteroposterior (extensión): se utiliza para evaluar la pérdida de cartílago articular en el fémur distal y en la meseta tibial.
– Posteroanterior (Rosenberg, en flexión): se utiliza para evaluar la pérdida de cartílago articular en la región posterior del fémur y de la meseta tibial.
– Proyecciones patelofemorales: se usan para evaluar la alineación patelofemoral (inclinación/subluxación), la morfología de la rótula y de la tróclea femoral, y la presencia de una lesión osteocondral y de artrosis patelofemoral.
– Proyección de la escotadura: sirve para evaluar el cartílago femoral posterior, la anchura de la escotadura y la presencia de osteofitos.
Indicaciones clínicas:
– Traumatismo: las radiografías sin carga permiten identificar lesiones agudas sin riesgo de provocar desplazamientos de la fractura.
– Fracturas: fractura del fémur distal, tibia proximal, rótula o tuberosidad tibial anterior.
– Luxaciones: articulación femorotibial o patelofemoral.
– Signos indirectos de lesión del ligamento cruzado anterior (fractura de Segond). La avulsión capsular externa (ligamento meniscotibial) es patognomónica, pero no imprescindible para diagnosticar una rotura del ligamento cruzado anterior.
– Lesión del ligamento lateral interno: la avulsión del epicóndilo femoral interno (lesión de Pellegrini-Stieda) puede aparecer varias semanas después de una lesión por avulsión proximal del ligamento colateral interno.
Dolor en la rodilla
– Artrosis: las radiografías permiten identificar esclerosis subcondral, disminución del espacio articular, quistes subcondrales (variable), osteofitos (variable) y subluxación articular.
– Artropatía inflamatoria: disminución del espacio articular, erosión ósea periférica.
– Defectos osteocondrales: radiotransparencia subcondral, con más frecuencia en el cóndilo femoral interno.
– Fractura por estrés: radiotransparencia o radiodensidad lineal, más frecuente en la región interna de la tibia proximal.
– Osteonecrosis: patrón esclerótico mixto con una localización subcondral, epifisaria o metafisaria. Puede ser una lesión estable o puede estar asociada a colapso.
– Enfermedad patelofemoral: desalineación, osteofitos, quistes, disminución del espacio articular.
Tomografía computarizada
Aspectos generales:
– Es un estudio de diagnóstico por imagen tridimensional que emplea radiación ionizante. Proporciona imágenes con muy buen detalle óseo.
Indicaciones clínicas:
– La obtención de imágenes en los planos axial, sagital y frontal puede ayudar a ver rasgos de fracturas y desplazamiento, lesiones osteolíticas alrededor de una artroplastia de rodilla y rotura cortical en casos de infección o de neoplasia.
– Las reconstrucciones tridimensionales pueden facilitar la planificación preoperatoria de las fracturas intraarticulares complejas, de una osteotomía multiplano para corregir la desalineación de la extremidad inferior y de la reparación de la pérdida ósea en una artroplastia de rodilla.
– Las imágenes en el plano axial de la cadera y de la rodilla pueden ayudar a evaluar la alineación rotacional de los componentes de una artroplastia total de rodilla en los pacientes con un recorrido rotuliano anómalo.
Resonancia magnética
Aspectos generales:
– Al aumentar la potencia del campo magnético (medido en unidades Tesla), mejora la calidad de las imágenes.
– La inyección de un medio de contraste (intravenoso o intraarticular) puede ayudar a definir mejor tejidos específicos de interés.
Indicaciones clínicas:
– Ligamentos cruzados (ligamento cruzado anterior/ligamento cruzado posterior): la presencia de edema o de líquido intraarticular, la interrupción de las fibras del ligamento y la deformación del contorno del ligamento pueden indicar una lesión.
– Menisco: los tipos de lesión meniscal se determinan según la localización (anterior, cuerpo, posterior, periférica, articular), la forma (horizontal, longitudinal, radial, compleja) y el desplazamiento.
– Cartílago articular: la resonancia magnética puede identificar el grado de lesión del cartílago articular (condrosis, pérdida de cartílago de espesor completo), la presencia de edema de médula ósea asociado y la localización (cóndilo interno, cóndilo externo, tróclea, rótula; anterior, posterior).
– Ligamentos extraarticulares: se puede detectar edema, avulsión o discontinuidad de las fibras en el ligamento lateral interno/ligamento lateral externo o en los complejos ligamentosos posteromedial y posterolateral asociados.
– Lesión tendinosa: la resonancia magnética puede utilizarse para evaluar la continuidad del tendón del cuádriceps y del tendón rotuliano.
– Estructuras neurovasculares: la resonancia magnética puede utilizarse para evaluar el margen de resección de una neoplasia, identificar una malformación vascular o determinar la localización de los vasos o de los nervios respecto a un quiste poplíteo.
Cintigrama
Aspectos generales:
– Consiste en la inyección de radioisótopos marcados seguida de la obtención de imágenes diferidas de la radiación gamma.
– Las zonas en las que se concentra el radioisótopo son claras o «calientes.»
– Proporciona una información inespecífica que no define la causa de una anomalía sino la presencia de una anomalía que puede correlacionarse con una sospecha clínica.
– El aumento de la actividad de un radioisótopo en el hueso puede ser un hallazgo postoperatorio normal hasta 6-12 meses después de la reparación de una fractura o de una artroplastia.
Indicaciones clínicas:
– El tecnecio-99 (Tc-99) es un radioisótopo que puede ayudar a identificar la presencia de infección, neoplasia, fractura oculta, reparación ósea, fases activas de osificación heterotópica, aflojamiento de un componente protésico o ausencia de osteointegración.
– El galio-67 (Ga-67) es un radioisótopo que puede ayudar a distinguir entre aflojamiento protésico séptico o aséptico. Se requieren de 24 a 72 horas para un estudio completo.
– El indio-111 (In-111) es un radioisótopo que se utiliza para rastrear los leucocitos, en el cual se marcan y evalúan los glóbulos blancos. El In-111 tiene tendencia a concentrarse en las zonas de infección y,puede ayudar a determinar la causa de un aflojamiento protésico o a identificar los focos de osteomielitis.