INTRODUCCIÓN
– Las fracturas de los dos tercios proximales del radio, sin lesiones asociadas, deben considerarse como fracturas verdaderamente aisladas. Sin embargo, las fracturas del radio que afectan al tercio distal implican la lesión de la articulación radiocubital distal hasta que se demuestre lo contrario.
– Una luxofractura de Galeazzi consiste en una fractura de la diáfisis del radio, en la unión de los tercios medio y distal, asociada a una lesión de la articulación radiocubital distal.Esta lesión es aproximadamente tres veces más frecuente que las luxofracturas de Monteggia.
– Variantes: la fractura puede producirse en cualquier lugar del radio o asociarse a fracturas del cúbito y del radio con lesión de la articulación radiocubital distal.
– Si esta lesión se trata de forma conservadora, hay que tener en cuenta la acción de cuatro fuerzas deformantes mayores que contribuyen a la pérdida de la reducción:
– Peso de la mano: ocasiona una angulación dorsal de la fractura y una subluxación de la articulación radiocubital distal.
– Inserción del pronador cuadrado: tiende a pronar el fragmento distal, con desplazamiento proximal y volar.
– Braquiorradial: tiende a producir un desplazamiento proximal y acortamiento.
– Extensores y abductores del pulgar: ocasionan el acortamiento y la relajación del ligamento colateral radial y permiten el desplazamiento de la fractura a pesar de la inmovilización de la muñeca en desviación cubital.
– La luxofractura de Galeazzi invertida es una fractura del cúbito distal asociada a una lesión de la articulación radiocubital distal.
Mecanismo de lesión
– Las fracturas de la diáfisis del radio pueden producirse por un traumatismo directo o indirecto, como una caída sobre la mano en extensión.
– Los dos tercios proximales de la diáfisis del radio están muy protegidos por la musculatura extensora; por lo tanto, la mayoría de las lesiones lo suficientemente graves como para producir una fractura del extremo proximal de la diáfisis del radio también producen, de forma característica, una fractura del cúbito. Además, la posición que adopta el radio durante la realización de la mayoría de las actividades habituales lo hace menos vulnerable que el cúbito a los traumatismos directos.
– Las luxofracturas de Galeazzi pueden producirse por un traumatismo directo sobre la muñeca, típicamente en su parte dorsolateral, o por una caída sobre la mano extendida con el antebrazo en pronación.
– Las luxofracturas de Galeazzi invertidas pueden producirse por una caída sobre la mano en extensión con el antebrazo en supinación.
DIAGNÓSTICO
Evaluación clínica
– La forma de presentación del paciente es variable y está relacionada con la gravedad de la lesión y el grado de desplazamiento de la fractura. Suele haber dolor, aumento de volumen y dolor a la palpación sobre el foco de fractura.
– Hay que evaluar el rango de movilidad del codo, incluyendo la supinación y la pronación; en raras ocasiones, una limitación de la movilidad del antebrazo puede sugerir que, además de la fractura de la diáfisis, hay una luxación de la cabeza del radio.
– Las luxofracturas de Galeazzi generalmente producen dolor de muñeca o en la línea media del antebrazo, que aumenta al presionar sobre la articulación radiocubital distal además de sobre la diáfisis del radio.
– La lesión neurovascular es rara.
Evaluación por imágenes
– Solicitar proyecciones anteroposterior y lateral del antebrazo, el codo y la muñeca.
– Los signos radiológicos de la lesión de la articulación radiocubital distal son:
– Fractura de la base de la apófisis estiloides del cúbito.
– Ensanchamiento de la articulación radiocubital distal en la proyección anteroposterior.
– Subluxación del cúbito en la proyección lateral.
– Acortamiento del radio mayor de 5 mm.
CLASIFICACIÓN
Clasificación de la AO/OTA (Arbeitsgemeinschaft für Osteosynthesefragen -Asociación para el Estudio de la Osteosíntesis- y Orthopaedic Trauma Association -Asociación de Trauma Ortopédico-) de las fracturas de la diáfisis del radio



TRATAMIENTO
Fracturas del radio proximal
– Las fracturas no desplazadas pueden tratarse con un yeso braquiopalmar. La pérdida de la curvatura del radio es una indicación para la reducción abierta con fijación interna. Debe mantenerse el yeso hasta obtener evidencia radiológica de que se ha logrado la consolidación.
– Las fracturas desplazadas se tratan mejor con reducción abierta y fijación con una placa dinámica de compresión de 3,5 mm.
Luxofracturas de Galeazzi
– El tratamiento de elección es la reducción abierta con fijación interna, pues el tratamiento no quirúrgico se asocia a una alta tasa de fracasos.
– La fijación con placas y tornillos (placa de compresión dinámica de 3,5 mm) es el tratamiento de elección.
– El abordaje anterior de Henry (a través del intervalo entre el flexor radial del carpo y el braquiorradial) proporciona una adecuada exposición de la fractura del radio y permite colocar la placa sobre su superficie volar plana.
– La lesión de la articulación radiocubital distal produce típicamente una inestabilidad dorsal; por lo tanto, si permanece luxada después de fijar el radio, puede accederse a la articulación radiocubital distal mediante una capsulotomía dorsal. Si la articulación radiocubital distal es inestable, puede ser necesario fijar la articulación con agujas de Kirschner para mantener la reducción. Sin embargo, si se considera que la articulación radiocubital distal es estable, frecuentemente es suficiente una inmovilización post operatoria con yeso.
– Tratamiento postoperatorio:
– Si la articulación radiocubital distal es estable, se recomienda iniciar la movilidad de forma precoz.
– Si la articulación radiocubital distal es inestable, debe inmovilizarse el antebrazo en supinación, durante 4 a 6 semanas, con un yeso o una férula braquiopalmar.
– Las agujas en la articulación radiocubital distal, si son necesarias, se retiran a las 6 a 8 semanas.
COMPLICACIONES
– Consolidación en mala posición (malunión): la reducción no anatómica de la fractura del radio sin restablecer su alineación rotacional y su curvatura lateral puede producir una pérdida de supinación y de pronación, así como dolor con el movimiento. Si hay un acortamiento sintomático del radio que ocasiona una impactación cubitocarpiana, puede ser necesario realizar una osteotomía o un acortamiento distal del cúbito.
– Pseudoartrosis: es poco frecuente cuando la fijación es estable, pero puede necesitar un injerto óseo.
– Síndrome compartimental: la sospecha clínica debe acompañarse de la monitorización de la presión compartimental y, si se llega al diagnóstico de síndrome compartimental, de una fasciotomía urgente. Es necesario evaluar los tres compartimentos del antebrazo y el túnel del carpo.
– Lesión neurovascular: Generalmente es iatrogénica. La rama superficial del nervio radial (por debajo del braquiorradial) está en riesgo durante los abordajes anteriores al radio. El nervio interóseo posterior (en el supinador) se encuentra en peligro en los abordajes proximales al radio. Si en 3 meses no se recupera la función, hay que evaluar el nervio.
– Sinostosis radiocubital: es poco frecuente (incidencia del 3% al 9%). Véase la sección anterior (“Fracturas de la diáfisis del radio y cúbito (antebrazo): Complicaciones”). La sinostosis distal tiene peor pronóstico que la diafisaria.
– Luxación recurrente: puede producirse como resultado de una reducción inadecuada del radio. Subraya la necesidad de reconstruir la fractura del radio de forma anatómica para asegurar la consolidación y la función biomecánica adecuadas en la articulación radiocubital distal.