INTRODUCCIÓN
Masa y densidad óseas
– Con la edad van disminuyendo la masa ósea total y la densidad mineral ósea (DMO).
– La DMO alcanza su máximo entre los 25 y los 30 años de edad.
– La DMO va disminuyendo a razón de 0,3% a 0,5% por año, aunque esta velocidad puede alcanzar del 2% al 3% por año en las mujeres en el primer decenio tras la menopausia, durante el cual pueden perderse el 10% de la masa ósea cortical y el 30% de la trabecular.
– La DMO se correlaciona estrechamente con la dureza de los huesos y predice el riesgo de fractura.
– La Organización Mundial de la Salud define la osteoporosis cuando la DMO está en un valor de T en -2,5 o menos (2,5 desviaciones estándar por debajo de la DMO promedio del adulto joven).
Patogénesis de la osteoporosis
– La osteoporosis es una situación en la que el hueso es normal pero en cantidad reducida. (A diferencia de la osteomalacia, en que el hueso es anormal pero en cantidad normal.)
– Las corticales están adelgazadas y el hueso esponjoso tiene menor continuidad trabecular.
– El metabolismo óseo está desacoplado en el sentido de que la resorción de hueso es más intensa que su formación.
– La disminución de la DMO y los antecedentes de fracturas por compresión previas son los factores de riesgo principales de futuras fracturas.
Epidemiología y problemas que causa la osteoporosis
– El principal problema relacionado con la osteoporosis es el de las fracturas por fragilidad.
– Las fracturas vertebrales por compresión son las fracturas por fragilidad más comunes; son más frecuentes que las fracturas de cadera.
– En Estados Unidos se dan aproximadamente 700.000 fracturas vertebrales por compresión cada año.
– Aproximadamente el 35% de los pacientes con fracturas vertebrales osteoporóticas por compresión presentan síntomas lo suficientemente importantes como para requerir ingreso en el hospital, lo que supone unas 66.000 visitas médicas y unos 70.000 ingresos anuales en Estados Unidos.
– Es necesario facilitar cuidados de transición al domicilio en la mitad de estos ingresos.
Consecuencias de estas fracturas e impacto social
– La mortalidad a los dos años de los pacientes con fracturas vertebrales por compresión es 1,5 veces mayor que la de la población no afectada de la misma edad. Esta tasa es igual a la de los pacientes con fracturas de cadera.
– Debido a que estas fracturas suelen diagnosticarse en pacientes ancianos, frecuentemente éstos presentan múltiples comorbilidades asociadas.
– El monto económico del tratamiento de las fracturas vertebrales por compresión en Estados Unidos puede superar los 15.000 millones de dólares anualmente.
– Las fracturas vertebrales por compresión se asocian a una reducción de la capacidad pulmonar en relación con la edad.
EVALUACIÓN CLÍNICA
Historia y examen físico
– Son necesarias la anamnesis y un examen físico completos, dada la existencia de numerosos factores de riesgo en esta población de pacientes.
– Los tumores primarios o metastásicos pueden provocar fracturas vertebrales patológicas. Puede sospecharse la etiología tumoral si se dan los siguientes factores:
– Fracturas por encima del nivel de 1″5.
– Hallazgos radiográficos atípicos.
– Presencia de síntomas constitucionales.
– Falta de progreso (evolución tórpida).
– Menos de la mitad de los pacientes recuerdan un incidente específico que pudo causar la fractura en su momento.
– El dolor suele estar bien localizado en la zona de la fractura.
– El dolor es generalmente posterior y suele poderse reproducir mediante palpación profunda de las apófisis espinosas de la vértebra fracturada.
– El dolor puede irradiarse hacia adelante al tronco, especialmente si la fractura irrita la salida de las raíces nerviosas.
– El dolor es de características mecánicas y empeora con las cargas, como ponerse de pie o flexionar la columna.
– Son raros los signos y síntomas neurológicos pero deben descartarse, pues su presencia pueden hacer necesaria una intervención quirúrgica (descompresión o estabilización).
Exámenes complementarios no radiológicos
– Para descartar causas infecciosas, metabólicas o tumorales, conviene practicar análisis de hemograma completo y velocidad de sedimentación globular, bioquímica metabólica y análisis electroforético de proteínas en orina y plasma.
– Algunos autores recomiendan biopsia en todo paciente con fractura vertebral por compresión que necesita tratamiento quirúrgico por fallo del tratamiento médico previo.
Estudios de imagen
Radiografías simples:
– Las radiografías estándar son la modalidad de elección inicial para el estudio de las fracturas vertebrales por compresión.
– Los pacientes presentan con frecuencia desmineralización raquídea difusa, que se manifiesta por disminución de la opacidad ósea.
– Las fracturas vertebrales por compresión se definen radiográficamente como pérdida del 20% (o 4 mm o más) de la altura anterior, central o posterior de una vértebra.
– La distribución anatómica de las fracturas vertebrales por compresión es bimodal, apareciendo la mayoría de ellas en la zona mediotorácica o dorsolumbar de la columna.
– Las fracturas vertebrales por compresión se describen como en cuña, por aplastamiento o bicóncavas.
– Las fracturas por compresión bicóncavas son más comunes en la columna lumbar.
– Las fracturas en cuña son más comunes en la columna torácica.
– La gravedad de las fracturas vertebrales por compresión se gradúa de la siguiente manera: –
– Leves (pérdida del 20% al 25% de la altura anterior, central o posterior de la vértebra).
– Moderadas (pérdida del 25% al 40% de la altura).
– Graves (pérdida de más del 40% de la altura).
Resonancia magnética:
– La resonancia magnética (RM) es útil en los casos de sospecha de fractura por compresión en los que las radiografías no son definitivas; aunque no se aprecien deformidades por la fractura, la RM puede poner de manifiesto el edema óseo vertebral.
– La RM también es útil como procedimiento de confirmación, pues permite diferenciar las fracturas por compresión no curadas (presumiblemente dolorosas), en las cuales existe edema óseo, de las fracturas crónicas ya curadas (presumiblemente no dolorosas).
– Aunque el edema puede visualizarse en las secuencias ponderadas en T1 y T2, se aprecia con más claridad en las secuencias de inversión con supresión de grasa con tiempo de inversión corto (secuencias STIR).
Cintigrama óseo:
– Al igual que la RM, el cintigrama óseo es útil para diferenciar las fracturas curadas de las no cicatrizadas.
– No obstante, el cintigrama óseo es menos útil que la RM, porque la captación del radioisótopo puede estar aumentada hasta pasado un año después de la fractura, incluso después de haber sido tratada.
Tomografía computarizada:
– La tomografía computarizada (TAC) puede distinguir entre las fracturas agudas y crónicas hasta cierto punto, según la agudeza de las líneas de fractura.
– La TAC no es útil para diagnosticar las fracturas por estrés en las que no haya líneas de fractura o segmentación.
– Sin embargo, la TAC puede ser de utilidad para estudiar mejor la anatomía de la fractura antes de poner en práctica procedimientos de refuerzo con inyección de cemento, con el fin de minimizar el riesgo de extravasación. También es útil para analizar la contención del cemento tras dichos procedimientos.
Diagnóstico diferencial con la patología tumoral
Incidencia:
– La columna es una localización frecuente de metástasis tumorales, probablemente debido al gran número de venas epidurales avalvuladas, denominadas plexo venoso de Batson, que contiene.
– Los tumores metastásicos de la columna se dan sobre todo en la región torácica (60%); el 40% restante se reparte a partes iguales entre las regiones cervical y lumbar.
Histología:
– Los tumores raquídeos más comunes se enumeran en la siguiente tabla.
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TIPOS DE TUMORES DE LA COLUMNA VERTEBRAL |
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Primarios benignos |
Enostosis (islotes de hueso) Osteoma osteoide Osteoblastoma Quiste óseo aneurismático Osteocondroma Tumor de células gigantes |
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Primarios malignos |
Condrosarcoma Sarcoma de Ewing Osteosarcoma Cordoma Mieloma múltiple Plasmocitoma solitario |
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Metastásicos |
Cáncer de próstata Cáncer de mama Cáncer de pulmón Carcinoma de células renales Carcinoma gástrico Carcinoma de tiroides |
Características diagnósticas de los tumores frente a las fracturas:
– La morfología blástica o lítica es más frecuente en los tumores que en las fracturas por osteoporosis.
– El compromiso cortical es más discontinua en las líneas de fractura que la destrucción que causan los tumores.
– La destrucción de los pedículos (signo del ojo de búho en la radiografía anteroposterior) generalmente indica tumor.
– La presencia de masas de tejidos blandos alrededor de la lesión patológica implica que se trata de un tumor.
– La existencia de cambios de la piel que recubre la zona también implica tumor.
– El compromiso de varias vértebras o de vértebras no contiguas suscita la sospecha de que se debe a un tumor.
– El mieloma múltiple o el plasmocitoma pueden no verse en el cintigrama óseo.
– El antecedente de cáncer apunta fuertemente a que se trate de metástasis.
Tratamiento no quirúrgico
Terapias sistémicas:
– Todo paciente con una fractura por fragilidad ósea debe tratarse intensivamente para conseguir la máxima mejora posible de la situación mineral del hueso.
– Los tratamientos farmacológicos para la osteoporosis pueden reducir la incidencia de fracturas osteoporóticas en un 50% y son aún más eficaces para reducir el riesgo de fracturas múltiples.
– Hay dos grupos de fármacos frente a la osteoporosis: antirresortivos y anabolizantes.
– Fármacos antirresortivos: incluyen la terapia hormonal restitutiva, calcitonina, raloxifeno, denosumab y los bifosfonatos (alendronato, ibandronato, risedronato). La calcitonina puede aliviar significativamente el dolor si se administra en los primeros cinco días de la fractura. La terapia se prolonga durante cuatro semanas.
– Fármacos anabolizantes (teriparatida).
Fracturas vertebrales por compresión:
– Los síntomas de la mayoría de las fracturas vertebrales por compresión son autolimitados y responden a medidas sencillas como reposo, restricción de la actividad, analgésicos y corsé.
– El dolor de la fractura generalmente desaparece al cabo de unos meses.
– Entre las desventajas de limitar exageradamente la actividad y el uso de corsés están la atrofia muscular y el empeoramiento de la pérdida ósea causada por la falta de carga.
– La fisioterapia se debe iniciar en el momento en que se hayan estabilizado la fractura y los síntomas.
Tratamiento quirúrgico
Indicaciones:
– En las dos terceras partes de los pacientes los síntomas de las fracturas vertebrales por compresión desaparecen en pocos meses sin necesidad de intervención quirúrgica.
– Si el dolor es muy debilitante y restringe significativamente la capacidad del paciente de levantarse de la cama, puede ser aconsejable practicar una intervención de cementación del cuerpo vertebral para aliviar el dolor.
– Al igual que en el resto de las fracturas, es probable que el dolor de las fracturas vertebrales por compresión no consolidadas se deba al desplazamiento del hueso fragmentado.
– Las complicaciones neurológicas que obligan a practicar intervención quirúrgica son raras en las fracturas vertebrales osteoporóticas. No obstante, en ocasiones son necesarias la descompresión y la estabilización en casos de déficit neurológico.
Recomendaciones prácticas:
– Para solucionar tanto el dolor como las posibles secuelas relacionadas con la pérdida de altura y balance sagital de las vértebras, la cirugía debe corregir o detener la deformidad y estabilizar los fragmentos de la fractura.
– Como los pacientes en este grupo de edad son candidatos quirúrgicos no ideales, los procedimientos deben ser lo menos invasivos y con el menor número de complicaciones teóricas posibles.
– Se han publicado tasas de complicaciones quirúrgicas de hasta el 80% en esta población, por lo que cirujano y paciente deben estar abiertos a la colaboración de otros especialistas y terapeutas lo más pronto posible y cuantas veces sea necesario.
– La inserción de material de osteosíntesis en huesos osteoporóticos requiere más puntos de fijación que en el hueso normal para conseguir estabilidad, tornillos quizás más largos, posiblemente cementación de los puntos de inserción y ganchos o alambres para reforzar la fijación.
Refuerzo de los cuerpos vertebrales:
– La vertebroplastía y la cifoplastía son métodos menos invasivos que se aplican al tratamiento de fracturas vertebrales por compresión con dolor. Se fundamentan en rellenar el cuerpo vertebral con cemento a través de una cánula insertada por a través del pedículo.
– La vertebroplastía supone la inyección del cemento directamente en el cuerpo de vertebral.
– La cifoplastía, por el contrario, incluye el inflado de un balón en el interior del cuerpo vertebral antes de introducir el cemento. Este paso previo crea un vacío que el cemento rellena y disminuye las posibilidades de que se extravase, además de ayudar a reducir la fractura vertebral.
– La reducción de la fractura y el restablecimiento de su altura no han demostrado reducir la morbilidad, mejorar el alineamiento global ni contribuir a mejores resultados clínicos.
– En dos estudios clínicos prospectivos randomizados se comparó la vertebroplastía con una intervención ficticia y no se encontró beneficio de la vertebroplastía. En las guías de práctica clínica de la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS) sobre el tratamiento de las fracturas vertebrales por compresión osteoporóticas se hace una recomendación en contra de la vertebroplastía para el tratamiento de las fracturas vertebrales por compresión.
– Un ensayo clínico en el que se comparó la cifoplastía con el tratamiento no quirúrgico mostró mejorías significativas del dolor con la cifoplastía. Las guías de práctica clínica de la AAOS incluyen una recomendación débil a favor de la cifoplastía en el tratamiento de las fracturas vertebrales por compresión.
– No se conoce cuál es el mecanismo exacto del efecto de estas técnicas, aunque se acepta que alivian el dolor al eliminar los micromovimientos de los fragmentos de la fractura.
– Pueden contribuir al alivio del dolor los efectos neurolíticos químicos o térmicos del fraguado del cemento de polimetilmetacrilato.
– Puede haber otras causas de dolor de espalda en estos pacientes; de ahí que el tratamiento quirúrgico de las fracturas vertebrales por compresión no alivie el dolor por completo.
Complicaciones:
– Las complicaciones clínicas relevantes relacionadas con la vertebroplastía y la cifoplastía son poco frecuentes. Cuando se dan, suelen deberse a errores técnicos, como colocación incorrecta de la aguja o desatención durante la inyección del cemento.
– Se han publicado tasas de extravasación del cemento del 7% al 70%; los estudios más contemporáneos encuentran tasas aproximadamente del 10%. Lógicamente, la cantidad extravasada y su ubicación determinan las secuelas clínicas. Las extravasaciones son menos frecuentes con la cifoplastía que en las vertebroplastias.
– Las tasas publicadas de fracturas vertebrales subsiguientes tras las técnicas de cementación percutánea oscilan entre el 0% y el 52% en períodos de seguimiento de seis semanas hasta cinco años.
– Cuando se identifica una fractura, es necesario tratar la situación metabólica subyacente.
– Los factores de riesgo de fracturas vertebrales subsiguientes son la mayor edad, las enfermedades asociadas múltiples, la prevalencia de fracturas múltiples, el grado de cifosis, las caídas frecuentes y el tratamiento con glucocorticoides.
– El riesgo de fractura de un segmento adyacente puede ser mayor en los dos primeros meses del tratamiento de cementación. Puede atribuirse este fenómeno a la adaptación biomecánica de la vértebra adyacente y a la eficacia del tratamiento médico.