Realización
Corresponde a un método transitorio de tratamiento de las fracturas, especialmente diafisiarias de los huesos largos (generalmente del miembro inferior). El objetivo es lograr la tracción axial (en el eje) de la extremidad, para de esta forma lograr un alineamiento de la fractura.
Esto conlleva a una disminución del dolor y del daño de partes blandas alrededor del foco de fractura.
Otro tipo de tracción que no está en los objetivos de este capítulo es la transesquelética, la cual también es una forma de tracción axial de la extremidad pero a través de una aguja gruesa que atraviesa el hueso (habitualmente la tibia proximal) para de esta forma anclar a esta aguja el sistema de tracción.


Respecto al lugar anatómico, las tracciones de partes blandas se usan casi exclusivamente para el fémur en fracturas diafisiarias y algunas fracturas de cadera.
Las indicaciones están asociadas a circunstancias que impiden la resolución quirúrgica definitiva de forma temprana.
1. De parte del enfermo: malas condiciones generales:
– Shock
– Diabetes descompensada
– Infarto del miocardio
– Insuficiencia cardíaca descompensada – Infecciones pulmonares agudas
– Heridas infectadas, flictenas
– Fractura expuesta
– Extensa pérdida de piel
– Quemaduras / Grandes edemas
2. De parte del ambiente:
– Infraestructura deficiente
– Inseguridad de la asepsia
– Ausencia de especialistas
– Situaciones especiales de catástrofes !
Tan pronto estas circunstancias, que desaconsejan o impiden la realización del tratamiento definitivo, hayan dejado de actuar, se procede a realizar el tratamiento definitivo, sea ortopédico o quirúrgico según la indicación.
Se efectúa utilizando un vendaje adherente a la piel y un sistema de tracción y peso a este vendaje. Esto permite que las partes blandas subcutáneas contiguas traccionen los tejidos más proximales, incluyendo hueso. Hay que considerar que siempre conlleva el riesgo de lesionar tejidos y de desplazarse por lo cual se debe conocer bien la técnica.
Ambiente prehospitalario:
En caso de estar en el sitio mismo del accidente, lo primero es realizar ABC completo como se establece en las guías
ATLS. Luego de estabilizar al paciente se procede a realizar la tracción. Es de suma importancia, especialmente en el caso de la fractura de diáfisis femoral, realizar la tracción completa de la extremidad comprometida lo antes posible, ojalá previo al transporte del paciente.
Se deben ocupar tablas rígidas y materiales suaves para no lesionar la piel. Traccionar la extremidad comprometida de forma axial.

Luego, colocar una tabla en el lado medial y otra en el lateral de la extremidad comprometida, intentando abarcar la mayor cantidad de superficie posible (llegando hasta tórax), quedando la extremidad fija y traccionada.

Ambiente hospitalario:
Los sistemas de tracción de partes blandas están estandarizados y consisten en una venda adherente a la piel, una cinta con forma de estribo y el sistema de tracción que mantiene el peso anclado al estribo.

Se realiza con poco peso de tracción (2-3kg) y es importante que el vector de fuerza no sea completamente axial al cuerpo del paciente y que la cama esté levantada en los pies (posición Trendelemburg) para evitar que el paciente se desplace hacia distal y contrarreste la tracción.
El médico que ha instalado una tracción continua debe saber que está usando un procedimiento que implica riesgos y debe controlar al menos dos veces al día:
– Los elementos de la tracción
– Posición del enfermo
– Estado de la herida de transfixión
– Orientación de la tracción
– Estado de las cuerdas
– Tolerancia del enfermo
Éstas se evitan si se realiza una buena técnica de colocación, se realiza un seguimiento adecuado y si se mantiene el tiempo mínimo necesario.
Dentro de las más importantes están el daño de piel y tejido subcutáneo, isquemia de la extremidad y síndrome compartimental.